miércoles, 6 de octubre de 2010

Socioterapia algunos fundamentos


En socioterapia se parte del supuesto de que toda persona es anhela el bienestar, desea realizarse, necesita sentirse reconocida por los demás, y que para un transito favorable de la vida, es necesario definir propósitos, para luego establecer objetivos y metas.
De esto se desprende que cuando las personas no se sienten realizadas, no experimentan el bienestar, no han definido su propósito en la vida, estarían encontrando bloqueos en el recorrido que naturalmente debería tender a la felicidad.
Se considera aquí que las personas tienen la libertad y la responsabilidad de decidir conscientemente de que manera asume el mundo en que vive, no es que se niegue la existencia de condicionamientos, pero si se destaca que siempre en ultima instancia la realidad, es “mi realidad”, la que construyo en mi interior, dos personas distintas no experimentan el mismo hecho de la misma manera, existen infinitos atravesamientos, pero en ultima instancia es innegable el poder de decisión del sujeto en la interpretación que realiza de “su realidad”.
Cuando la persona encuentra obstáculos para alcanzar su bienestar, también es libre de decidir, resignarse, sufrir, o intentar modificar la situación de conflicto.
En Trabajo Social decimos que intervenimos en la brecha existente entre el Sujeto y el Satisfactor de su necesidad. Bien, en Socioterapia, el satisfactor es el Bienestar que surge de una buena o “sana” relación con uno mismo y con los demás.
La brecha se reduce a través de un trabajo socioeducativo.
Para iniciar un proceso socioterapeutico, se requiere la decisión del cliente/paciente de poner en acto su deseo de producir cambios.
Desde la primer entrevista se establecen acuerdos.
Permanentemente se explicitan los objetivos y se consensúan.
El rol del Trabajador Social Socioterapeuta es de facilitador del proceso.
El poder de decidir lo tiene desde un inicio el paciente/cliente y esto no se revierte nunca durante el proceso terapéutico.
Las estrategias socioeducativas incluyen variados recursos de acuerdo a las situaciones puntuales a trabajar, se utilizan cuentos, se invita a narrar, se solicitan elementos que puedan ser significativos (fotografías etc), se utilizan disparadores, consignas a resolver en la próximo entrevista, “tarea para el hogar”, etc.
Al ir cumpliendo los objetivos pautados, se pueden volver a consensuar nuevos objetivos o dar por terminado el proceso socioterapeutico. La libertad del cliente/paciente en todo el proceso es condición necesaria para respetar el “espiritu” socioterapeutico.
Si se observara falta de compromiso por parte del cliente/paciente, esto debe ser comprendido como una decisión y debe explicitarse, para reformular los objetivos del tratamiento.


María Alejandra Astorga
Licenciada en Servicio Social
    

1 comentario:

Maggy Santos dijo...

Excelente información, gracias por compartir