sábado, 6 de febrero de 2010

Posicionamiento Teórico Metodológico: ¿Desde donde leo la realidad?

Pensando y repensando nuestras practicas, intentando indagar en las razones que motivan las grietas existentes en nuestro colectivo profesional... He llegado a la siguiente conclusión:
Creo que estamos todos relativamente de acuerdo en que el trabajo social, despliega sus estrategias acortando la distancia existente entre el sujeto que requiere nuestra actuación y el satisfactor de su necesidad... Es en ese contexto que el profesional crea su objeto de intervención...
Ahora bien, sucede que es en las definiciones de estos elementos donde aparecen los quiebres... y aunque parezcan solo cuestiones semánticas definir quien es el sujeto, cual seria la necesidad, cual consideramos el satisfactor, y el "modo" elegido por el profesional de "acortar la distancia" nos conduce a un claro posicionamiento teórico-metodológico.
Es entonces cuando dos profesionales de nuestra disciplina podrían NO parecer colegas, cuando desarrollan la intervención, pues estos posicionamientos pueden ser tan distintos que las practicas pueden ser verdaderamente diferentes.
Quien es el sujeto?
El sujeto es desde mi perspectiva cualquier ser humano que posea una conflictiva y que se considere limitado para afrontar su resolución. (Sin importar clase social, situación socioeconomica, ideología, grupo de pertenencia etc.)
Si yo como profesional, considero que los sujetos a los que se dirige mi practica son exclusivamente las personas de situación socioeconomica baja, es tan valido como dirigir la practica al ámbito de la niñez, o a salud etc. Es un segmento posible pero no el ámbito exclusivo al que se dirige la profesión.
Que entendemos por necesidad?
Esta la planteara el sujeto, conocida como necesidad sentida y deberá entenderse desde la perspectiva del mismo, puede ser material o no (asesoramiento, orientación etc).
Luego del planteo realizado por el individuo es que nosotros indagaremos o inferiremos cual es la necesidad real.
Que entendemos por satisfactor?
Desde mi concepción de la profesión, la necesidad material no pertenece in se a nuestra incumbencia profesional, pues eso nos colocaría en un lugar de proveedores y nos expropiaría de la verdadera razón de la intervención, que tiene mas que ver con acompañar un cambio.
Esto no significa desatender este aspecto, pues se puede contribuir gestionando, o trabajando en redes para obtener el elemento material requerido, pero de ninguna manera esto se puede convertir en la intervención en si misma.
Entonces el satisfactor es para mi, siempre algo NO material, que debe responder a la necesidad real.
Sobre los modos de "acortar las distancias":
Este modo elegido de llevar adelante nuestras practicas nos puede ubicar en diferentes categorías, tratare de enunciar algunas, sin emitir un juicio de valor sobre estas modalidades, es parte de la libre elección que tenemos los profesionales, optar por donde colocarnos.
Si trabajamos para un organismo corremos el riesgo de convertirnos en burócratas, cuando es mas importante el informe que el caso.
Cuando desatendemos teorías y metodologías, le quitamos cientificidad a nuestra intervención y nos colocamos en el lugar de personas de buena voluntad que ayudan al otro (voluntarios).
Nos convertimos en "agentes de control", cuando a veces desde las instituciones se nos utiliza para "supervisar" determinados casos, y no somos cuidadosos en la elaboración de informes, preservando la discreción correspondiente.
Nos volvemos "proveedores" cuando solo atendemos la demanda material y no indagamos en lo profundo para visualizar la necesidad real.
Posicionarse en un punto de equilibrio es difícil pero es el gran desafío para nosotros como profesionales. Lo desarrollare en la próxima entrada...
Lic. María Alejandra Astorga

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Añadiría que hemos de intervenir en sintonía con el contexto en que nos toca vivir. Este contexto del que somos testigos directos, exige elevadas dosis de inteligencia tanto académica como emocional. Se supone que, por nuestra formación, cumplimos con ambas inteligencias. Sin embargo, existe otro factor que, debido a la elevada complejidad social de la que igualmente somos testigos, se hace harto necesario y que no se adquiere ni formalmente y en algunos casos ni es promovido y hasta subestimado e impedido por el poder de turno; hablo de la CREATIVIDAD.
A mi juicio nos hemos alejado "globalizadamente" hablando de los primeros colegas que, con su creatividad, crearon escuelas y enfoques. ¿Eran aquellos tiempos quizás menos dramáticos y exigentes que los que nos toca vivir hoy? Creo que no. Soy de los que pienso que en cada momento los problemas se viven y se sufren en función del contexto social y cultural del momento. Hoy vivimos con muchas ventajas de las afloran nuevas necesidades y carencias que exigen elevadas dosis de creatividad muchas veces lejos del poder establecido y que habrán de ser toleradas, permitidas y promovidas por los dirigentes gubernamentales de turno que habrán de estar a nuestro servicio y no al revés.
Un afectuoso saludo.

José Manuel Martín dijo...

Ha aparecido como anónimo y siempre es mi deseo que se conozca el autor de los comentarios, tanto cuando yo mismo soy quien comenta, como cuando recibo comentarios en mi blog. Así que, tras mis disculpas, paso a "identificarme". Un fuerte abrazo.